La idea más importante
Los deberes son del niño, no de la familia. Si los hacemos nosotros o les corregimos todo, el maestro no puede saber qué ha entendido y qué no. Equivocarse forma parte de aprender.
8 pautas que funcionan
Un sitio fijo
- Edad
- Toda la Primaria
Una mesa con buena luz, sin la tele encendida y con el móvil fuera de la vista. Tener siempre el mismo lugar ayuda a concentrarse antes.
Una hora fija
- Edad
- Toda la Primaria
Mejor después de merendar y descansar un rato, y nunca justo antes de dormir. La rutina evita las discusiones de "ahora no".
Primero lo más difícil
- Edad
- Desde 3.º
Cuando la energía está alta, se hace la tarea que más cuesta. Lo fácil puede dejarse para el final.
Preguntar en lugar de responder
- Edad
- Toda la Primaria
Si se atasca, en lugar de darle la respuesta, pregúntale: "¿Qué te pide el ejercicio?", "¿Has hecho alguno parecido en clase?", "¿Dónde podrías buscarlo?".
Estar cerca, pero no encima
- Edad
- Primeros cursos
En los primeros cursos, es bueno estar en la misma habitación haciendo otra cosa. Poco a poco, el niño debe ganar autonomía.
Pausas cortas
- Edad
- Toda la Primaria
Para un niño de Primaria, mantener la concentración mucho rato seguido cuesta. Una pausa breve para beber agua o estirarse ayuda a seguir.
Valorar el esfuerzo
- Edad
- Toda la Primaria
Mejor "Has trabajado muy concentrado" que "Qué listo eres". Elogiar el esfuerzo anima a seguir intentándolo cuando algo cuesta.
Hablar con el maestro
- Edad
- Toda la Primaria
Si los deberes provocan llanto o conflictos a diario, o le llevan mucho más tiempo del previsto, coméntalo con el tutor. Puede ajustarlos o detectar alguna dificultad.
Y el docente, ¿qué puede hacer?
Si eres maestro, puedes compartir este artículo con las familias de tu clase. Explicar en la primera reunión del curso qué esperas de los deberes y cómo pueden ayudar evita muchos malentendidos.