Por qué funcionan
Una rutina se repite tantas veces que los alumnos acaban interiorizándola. Al principio la guía el docente; con el tiempo, la usan solos. Además, hacen visible lo que piensa cada alumno, y eso permite detectar ideas erróneas.
Las 7 rutinas más útiles
Veo, pienso, me pregunto
- Para
- Observar una imagen u objeto
- Tiempo
- 10-15 min
Ante una imagen (por ejemplo, una foto de un volcán), los alumnos dicen qué ven, qué piensan que está pasando y qué se preguntan. Es perfecta para empezar un tema nuevo.
Pienso, me interesa, investigo
- Para
- Activar conocimientos previos
- Tiempo
- 15 min
¿Qué creo que sé sobre este tema?, ¿qué me interesa saber?, ¿cómo podría averiguarlo? Ayuda a planificar un proyecto a partir de las preguntas de los propios alumnos.
Antes pensaba, ahora pienso
- Para
- Cerrar un tema
- Tiempo
- 10 min
Al final de una unidad, cada alumno completa las dos frases. Por ejemplo: "Antes pensaba que las plantas comían tierra; ahora pienso que fabrican su alimento con la luz". Es una autoevaluación muy potente.
Compara y contrasta
- Para
- Analizar dos elementos
- Tiempo
- 20 min
Con un diagrama de dos círculos que se cruzan, los alumnos anotan en qué se parecen y en qué se diferencian dos cosas: un mamífero y un ave, dos personajes de un cuento, dos fiestas.
Titulares
- Para
- Resumir lo esencial
- Tiempo
- 5 min
Si tuvieras que escribir el titular de un periódico sobre lo que hemos aprendido hoy, ¿cuál sería? Obliga a captar la idea principal en una sola frase.
Color, símbolo, imagen
- Para
- Comprender un texto o una idea
- Tiempo
- 15 min
Después de leer, cada alumno elige un color, un símbolo y una imagen que representen la idea principal y explica por qué. Funciona muy bien con alumnos a los que les cuesta expresarse por escrito.
3-2-1 puente
- Para
- Ver cómo cambian las ideas
- Tiempo
- 15 min al inicio y al final
Al empezar un tema: tres ideas, dos preguntas y una comparación. Al terminarlo, se repite y se construye el "puente": ¿cómo ha cambiado lo que pensaba?
Cómo encaja con el currículo
Las rutinas de pensamiento desarrollan la competencia personal, social y de aprender a aprender y se pueden usar en cualquier área. Son también un buen recurso para la evaluación formativa, porque muestran cómo evoluciona el pensamiento de cada alumno.